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	<title>Gabi Eguiluz -Artista Plastica</title>
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	<pubDate>Tue, 16 May 2006 20:36:10 +0000</pubDate>
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		<title>Oda a Michina</title>
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		<pubDate>Mon, 27 Mar 2006 04:46:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Administrador</dc:creator>
		
	<category>Odas</category>
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		<description><![CDATA[	
Hola gata atrevida
gata de mi vida
las cucarachas te daban cólicos
y con odio me miras
gata de mis amores
gata de los temblores
a las tortugas volteas
y el aire olfateas
Gata amorosa
gata primorosa

Michina linda y preciosa
gata mil colores
tu vida es jugar en el jardín
tienes facultades para el robo
tu intención es coleccionar un sinfín de juguetes
tienes la adicción de sustraer los [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[	<p><img src='/web/wp-content/images/michinacarita.jpg' alt='' /><br />
Hola gata atrevida<br />
gata de mi vida<br />
las cucarachas te daban cólicos<br />
y con odio me miras<br />
gata de mis amores<br />
gata de los temblores<br />
a las tortugas volteas<br />
y el aire olfateas<br />
Gata amorosa<br />
gata primorosa<br />
<a id="more-15"></a><br />
Michina linda y preciosa<br />
gata mil colores<br />
tu vida es jugar en el jardín<br />
tienes facultades para el robo<br />
tu intención es coleccionar un sinfín de juguetes<br />
tienes la adicción de sustraer los muñecos y paquetes<br />
No, gatita mala, no te lleves esa pelota<br />
ven aquí para darte un beso<br />
Michina mía<br />
nos vemos, bella animalita.
</p>
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		<title>Oda a Felix</title>
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		<pubDate>Mon, 27 Mar 2006 01:22:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Administrador</dc:creator>
		
	<category>Odas</category>
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		<description><![CDATA[	
Félix gato animado
félido idolatrado
Gato de pelo largo
queres jugar con los pajaritos
y comer mosquitos
pero es tu mamá quien los apetece
y de paso te los caza

ella misma
y te los ofrece
Eres un gato feliz
eres de comer verduras
comes frutas crudas
te encantan las fresas y las frambuesas
no te hace falta ganar concursos
gato aterciopelado
porque eres un gato premiado
félido amado.
(Esta oda la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[	<p><img src='/web/wp-content/images/felixcarita.jpg' alt='' /><br />
Félix gato animado<br />
félido idolatrado<br />
Gato de pelo largo<br />
queres jugar con los pajaritos<br />
y comer mosquitos<br />
pero es tu mamá quien los apetece<br />
y de paso te los caza<br />
<a id="more-18"></a><br />
ella misma<br />
y te los ofrece<br />
Eres un gato feliz<br />
eres de comer verduras<br />
comes frutas crudas<br />
te encantan las fresas y las frambuesas<br />
no te hace falta ganar concursos<br />
gato aterciopelado<br />
porque eres un gato premiado<br />
félido amado.<br />
(Esta oda la hice mucho antes de la muerte del gatito<br />
Félix, gati-hijo de Virginia. Félix fue un gatito único en su<br />
especie, gustaba de comer verduras y frutas)
</p>
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		<title>Oda a Jacinto el Rey</title>
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		<comments>http://www.gabieguiluz.com/web/expresiones/archives/16#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 27 Mar 2006 01:17:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Administrador</dc:creator>
		
	<category>Odas</category>
		<guid>http://www.gabieguiluz.com/web/expresiones/archives/16</guid>
		<description><![CDATA[	
Gatito Jacinto
qué lindo eres
felino intrépido felino regordete
pancita cuadriculada
casi siempre
charlas con las hadas

Me fastidias cuando pinto
me interrogas mientras duermo
gustas de jugar con gatos vecinos
les invitas tus galletas
para luego hacerles jugarretas
eres iluminador
gato ganador
ven a mis brazos
morrongo inteligente
gato gris
pero no arrabalero
ven y abracémonos
dormiremos juntos para siempre.

]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[	<p><img src='/web/wp-content/images/jacintocarita.jpg' alt='' /><br />
Gatito Jacinto<br />
qué lindo eres<br />
felino intrépido felino regordete<br />
pancita cuadriculada<br />
casi siempre<br />
charlas con las hadas<br />
<a id="more-16"></a><br />
Me fastidias cuando pinto<br />
me interrogas mientras duermo<br />
gustas de jugar con gatos vecinos<br />
les invitas tus galletas<br />
para luego hacerles jugarretas<br />
eres iluminador<br />
gato ganador<br />
ven a mis brazos<br />
morrongo inteligente<br />
gato gris<br />
pero no arrabalero<br />
ven y abracémonos<br />
dormiremos juntos para siempre.
</p>
]]></content:encoded>
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	</item>
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		<title>Historia gatil III</title>
		<link>http://www.gabieguiluz.com/web/expresiones/archives/13</link>
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		<pubDate>Fri, 24 Mar 2006 03:28:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Administrador</dc:creator>
		
	<category>General</category>
		<guid>http://www.gabieguiluz.com/web/expresiones/archives/13</guid>
		<description><![CDATA[	Con el dolor de mi corazón tuve que aceptar que mi hermana se llevara a los gatitos a que los viera un veterinario y decida que podría hacerse con ellos. Cuando nos dispusimos a atraparlos Michina escapó. Se alejó y traspasó una rendija y huyó. Vi que se introdujo en un hueco que había entre [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[	<p>Con el dolor de mi corazón tuve que aceptar que mi hermana se llevara a los gatitos a que los viera un veterinario y decida que podría hacerse con ellos. Cuando nos dispusimos a atraparlos Michina escapó. <a id="more-13"></a>Se alejó y traspasó una rendija y huyó. Vi que se introdujo en un hueco que había entre una pared y un muro de la azotea, de donde era muy difícil sacarla en poco tiempo y estando apuradas por llevarnos a los otros dos chiquitines, la dejamos ahí, hasta nuestro regreso. En la tarde que volví la encontré llorando, sola en el sillón donde me sentaba a mirarlos. Al verme, no escapó, sino que me miró y se dejó alzar en brazos mientras lloraba por sus hermanitos. Desde ese día decidí que esa gatita nació para ser mi hija. Como ya se dejaba tocar mi hermana la pudo curar de la gripe y poco a poco nos hicimos muy amigas. Ya no vivía en el cuarto de la azotea, la llevé a mi cuarto y se acostumbró a dormir conmigo. Sin embargo, siempre fue una gata asustadiza. No se podía hacer un movimiento brusco delante de ella, porque salía corriendo a esconderse y tampoco podía ver a extraños. Para esta época la gata de mi hermana llamada Tití vivía en la casa con Mis Mini.<br />
La primera se hizo  devota amiga de mi hijita, mientras la segunda, la ignoró siempre, asunto que a mi bebé, le importaba un comino. Michina y Tití llegaron a quererse horrores, por eso cuando murió Tití, mi gatita Michina estuvo mucho tiempo en secreto luto riguroso y anímico. Mi gatita también quiso mucho a Jacinto. Fue a raíz de su llegada que comenzó con los robos a discresión por todo el barrio. A Jacinto le llevaba cucharachas con el objetivo de enseñarle a cazarlas. Cosa que al bello gato, no le gustaba. Al principio, en las noches; estando acostado conmigo ya, ni bien escuchaba el maullido maternal de Michina llamándolo por su nombre y diciéndole que la cena estaba servida, salía disparado hacia el llamado de su hermana mayor. Pero poco a poco fue perdiendo todo interés al punto que la gata ya no le regalaba cucarachas a él, sino a mí. Esto sucedía todos los veranos. En esa casa no había cucarachas, pero ella se encargaba de poblar todo el segundo piso y parte del primero de cuerpos aún palpitantes de estos insectos tan mal vistos y maltratados por el Hombre&#8230;y por Michina. Yo, haciendo de tripas corazón, me tenía que encargar de dar el golpe de gracia al pobre bicho con una escoba, no sin sentir pena y mucho asco también.</p>
	<p> La gata era una cazadora nata. No dejaba una noche sin salir de cacería, recorriendo las calles solitarias y silenciosas iba en busca de cualquier insecto mal parado. Los hallaba, los tomaba en su hociquito inmaculado  y los trasladaba a la casa. Ni bien llegaba con su gran regalo, llamaba maullando   y como quien llega con cosas nuevas a una casa, decía: ya vine, miren las cosas tan lindas que he traído. Al proferir eso, se daba media vuelta para seguir con sus cacerías nocturnas que la mantenían ocupada casi toda la noche. Al amanecer, la encontraba durmiendo en mi cama, junto a Jacinto, soñando seguramente con los trofeos y botines cucarachientos. Sin embargo, pronto las cucarachas no le bastaron, sentía sed de cosas nuevas, deseaba objetos de cacería en donde el peligro fuera mayor que el que suponía ir por la calle a media noche y recoger de una alcantarilla al insecto indefenso. Necesitaba emociones más fuertes. Fue por ello que un día se introdujo por entre las rejas del jardín exterior de una casa vecina y se llevó, cual ladrón de joyas, una caída flor amarilla. Ahora no sólo cazaba cucarachas, sino, también flores amarillas. A las primeras las empujaba vivas por debajo de la puerta de nuestro dormitorio, y a las segundas las dejaba por casi toda la casa. En las mañanas el primero que se levantaba encontraba un cuadro hermoso, el piso lleno de flores&#8230;Al gato mío, que tiene nombre de flor, le importaba un rábano todo esto de los robos de su hermana mayor y nunca le dijo nada al respecto, cosa que originó que Michina se embebiese más aún en sus asuntos nocturnos. Un día de tantos, encontré una envoltura de galletas junto con las flores y pimpoyos. Era el comienzo de una temporada imparable de robos en el barrio. </p>
	<p>Un niño hizo una composición acerca del presidente Belaunde, buscó en internet datos que le sirvieran para su tarea escolar, escribió toda la tarde y ya de noche se acostó cansado, para el día siguiente temprano presentar su trabajo. Trabajo que nunca encontró y por supuesto nunca fue presentado en el colegio. Nadie supo cómo fue que desapareció la composición, tarea de Lenguaje del pobre niño.  Sólo lo sabía la felina cuyo vicio era robar y que no se detenía ante nadie ni nada. La composición fue guardada por mí, no sin antes leerla y reirme un poco&#8230;Hubiera sido muy buena acción devolverla a su autor, pero me era imposible. No conocía a dicho autor y sus señas tampoco. Indagué preguntándole a la misma gata ratera, pero era como preguntar a un pirata el lugar donde esconde sus tesoros. Me miró y se ofendió. Luego quedó dormida. </p>
	<p>Así fue cómo Michina, mi bebé más querido llegó a ser el terror de los niños del barrio al adueñarse de sus juguetes y deberes; pero  no sólo de los niños sino de los adultos también. Robaba cartas de amor y cartas de cobranzas, en las noches de luna se apoderaba de elixires secretos quien sabe de quién o para quienes, transportaba papeles con escritos incomprensibles y de utilidad sólo para el dueño, llegó incluso a apoderarse de lupas y de una colección completa de muñequitos con diferentes vestimentas. Pero con quienes más se ensañó  fue con las niñas que jugaban yax. A ninguna le dio oportunidad de poner bajo llave, sus pelotas de yax. Robó cientos de ellas, para luego esconderlas, porque ni siquiera me las daba, como hacía con los demás objetos, sino que las ocultaba bajo sospechas de ser ella a su vez robada. Muchas veces la encontraba con una pelota de esas a su lado y con mucho disimulo, cuando pensaba que yo ya me había retirado, la tomaba suavemente en sus colmillos y se iba corriendo al árbol de palta, lo escalaba y ya no se sabía más nunca de la existencia del preciado juguete.  No deseo hablar más del asunto, sólo declararé que un día alguien hizo un afiche con su rostro de frente y de perfil en donde escribieron: &#8220;SE BUSCA&#8221;. Durante varios años el animalito asoló el barrio de Matellini en Chorrillos. Todos los niños que apreciaban sus juguetes, tenían que guardarlos bajo siete llaves, pues había un ser que se aparecía en las noches y se llevaba lo más querido para ellos. No había mañana en que alguien no gritara que se le había perdido algo.  Y así, tanto va el cántaro al agua hasta que se rompe y el que mal anda mal acaba, mi hija fue un día a por sus objetos de valor y nunca más regresó. La esperé, la llamé, la invoqué y no la hallé jamás. Es sumamente triste para mí no volver a ver a mi hija amada, es frustrante no haber encontrado su cadáver y haberle dado sepultura donde llorar su muerte, que es lo que seguramente encontró en sus cacerías de noctámbula. Jacinto lloró su desaparición tanto o más que yo. Eran hermanos juguetones y bromistas, ella se le tiraba encima y le mordía el cuello, mientras él la enlazaba con sus manitos y patitas traseras. A veces cuando Michina no quería salir del jardín, dominio de Jacinto, éste la desalojaba a mordiscos de allí, la perseguía un buen trecho; sin embargo su huída no duraba mucho, pues al ratito Jacinto tenía a la gran felina otra vez agazapada y escondida detrás del ladrillo donde habitaban los duendes más pequeños que se hacían cargo de cuidar las plantas y de ordenar a su manera, las hojas secas.  </p>
	<p>Un mal día, Jacinto enfermó a causa de su avidez de comida y de su hambre atrasada. Ingirió una gran cantidad de alimento enlatado para gato adulto. Eso le dió un cólico espantoso que derivó en fiebre. Tuvo que ser llevado al veterinario dos veces. El doctor dijo que estaba &#8220;impactado&#8221;, procediendo a inyectarle algunas medicinas que si bien le hicieron muy buenos efectos, él no le tomó ningún afecto al veterinaio. Y ya que hablo de impactados, me acabo de acordar que Michina también tuvo que ser llevada un día al veterinario a raíz de su afición por las cucarachas&#8230;Una mañana la encontré con cara de pocos amigos sentada en la silla de la azotea. La interrogué por su comportamiento extraño y su mala manera de mirarme y me di cuenta que estaba enferma. Para ese tiempo, era aún cachorra y tenía arranques de gata fiera. La introduje en la  canasta que servía para trasladar gatos y me la llevé directo donde el veterinario. Este dijo que estaba impactada y que al palparle la panza le notó algo raro, como una cucaracha&#8230;Desde ese día nunca más volvió a comer ese tipo de insectos, pero ya saben la historia de sus cacerías nocturnas. (continurá&#8230;)
</p>
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	</item>
		<item>
		<title>Historia Gatil II parte</title>
		<link>http://www.gabieguiluz.com/web/expresiones/archives/12</link>
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		<pubDate>Thu, 09 Mar 2006 19:20:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Administrador</dc:creator>
		
	<category>General</category>
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		<description><![CDATA[	Claro, el bombero dijo aquello y se fue, dejándonos peor que al comienzo. Menos mal que a Érika, amiga de mi gemela, se le ocurrió poner una madera larga desde una ventana cercana al lugar donde estaba la desfalleciente gatita y hacer que ésta recorra toda la tabla, como si fuera un puente, para luego [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[	<p>Claro, el bombero dijo aquello y se fue, dejándonos peor que al comienzo. Menos mal que a Érika, amiga de mi gemela, se le ocurrió poner una madera larga desde una ventana cercana al lugar donde estaba la desfalleciente gatita y hacer que ésta recorra toda la tabla, como si fuera un puente, para luego proceder a agarrarla del cogote y ponerla a buen recaudo.<a id="more-12"></a><br />
Para cuando mi hermana encontró al gatito vociferante, la gatita blanca, llamada Gotita, ya estaba del todo bien y ya había hecho varias de las suyas, entre las cuales se encontraba haber originado que yo extravíe una tarjeta de crédito y otro asunto un tanto nauseabundo que mejor no cuento, sólo  diré que hasta las almohadas de mi cama tuvieron que ser echadas en la lavadora. </p>
	<p>Cuando Erika y yo fuimos a recoger al paradero a mi hermana, escuchamos mucho antes que llegue el colectivo un maullido penetrante. El alborotador gato, se hallaba cerca. Vimos salir del carro a mi gemela llevando en brazos a un pequeño animalito, que nunca supimos de dónde le salía tanta voz ni de dónde sacaba tanto ímpetu, pues había sido hallado  con un severo cuadro de desnutrición y nos preguntábamos cómo era posible que en un cuerpo tan minúsculo cupieran dos pulmones tan grandes. Cuando el gatito bullicioso llegó a la casa, Gotita se atemorizó y no pudo comprender qué clase de animalito era ese que daba semejantes alaridos sin fin. Pero el gato ni la miró y sólo atinó a comer mientras alborotaba con sus alaraquientos miaus. Nunca supimos qué tipo de enfermedad causa esos síntomas ni cómo la adquirió el pobre gatito o si nació así. LLegamos a pensar que los inaguantables gritos fueron causa de su abandono&#8230; Nadie es capaz de soportar semejantes aullidos todo el dia sin descansar. Es cierto, el gatito no dejaba de gritar y no era un llanto específicamente, era como si alguien diera alaridos de enfado sin cesar. El fin llegó pronto para el gatito y también para sus chillidos enloquecedores y para todo el sufrimiento que éstos motivaban&#8230;Se fue a vivir a una nube.</p>
	<p>Jacinto, metido en mi mochila, llegó a la casa y ni bien llegó corrió a comer el alimento que le fue negado tantas veces en el lugar en donde lo encontré. Al rato, quedó dormido en mi pecho y los dos soñamos uno con el otro. Al despertar fue llevado al jardín, para que reconozca sus dominios y para que sepa dónde quedaba el sitio especial para sus necesidades más íntimas. Le salió al encuentro Michina, mi hija mayor. Se olieron y se saludaron, se presentaron y se dijeron muchas cosas incompresibles para mí. Asuntos que no eran de mi incumbencia, supongo. Michina, la gata-mosca; llamada así por sus dotes de gran escapista. </p>
	<p>Antes de continuar con mi bello Jacinto, quiero relatar algo de la vida de ella. Michina procedió de un familia aristocrática de gatos techeros cuya casa era la escuela de arte, donde estudíe. Un día había tres gatitos en distintos lugares. Al parecer, la mamá los había perdido o ellos se fueron de su lado. Si los dejaba a su suerte morirían de hambre o de frío. Les di comida y me di cuenta que eran muy ariscos, a causa de no estar acostumbrados a ver gente. Cuando un gatito no está familiarizado con los humanos hasta los tres meses de edad, es casi imposible que no sea arisco toda su vida, nadie lo podrá domesticar y siempre tendrá miedo a la gente. Por eso, cuando me llevé a los mininos, ellos no me querían ni mirar y Michina, la única tricolor, era la gata más huraña que vi nunca. Con su tamañito de gatito de un mes, era capaz de intimidar a cualquiera. Los dejé en un cuartito de la azotea y les llevaba comida y agua todos los días, en las noches iba a pasar un buen rato con ellos y trataba de hacerme su amiga. Me sentaba en un sillón  muy quieta y ellos me miraban intranquilos. </p>
	<p>Trataba de entablar amistad con los pequeñines por medio de juegos; pero yo no les infundía la menor confianza. Corrían y se perseguían entre ellos, pero conmigo no querian saber nada. A veces el mayor se subía a mis piernas y me olisqueaba, al menor movimiento, se bajaba, se escondía y desde lejos me miraba arrebatado. Michina no me hacía el menor caso, y si intentaba cogerla, corría como alma que lleva el diablo o mejor dicho como diablo llevándose un alma. Un día los gatitos enfermaron de gripe y era casi imposible curarlos, ya que cuando le da gripe a un gato cachorrito es necesario ponerle vacunas e inyecciones antibióticas. Quisimos hacer eso mi gemela y yo, pero nos resultó impracticable, dado el alto grado de desconfianza y agresividad de los pequeñines.  (Continuará&#8230;)
</p>
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		<title>Historia Gatil</title>
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		<pubDate>Tue, 07 Mar 2006 06:19:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Administrador</dc:creator>
		
	<category>General</category>
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		<description><![CDATA[	Hoy me siento con ganas de escribir algo sobre los gatos. No es un cuento, pues los cuentos tienen un comienzo y un fin. Los gatos no tienen un desenlace final y yo no conozco su origen. Tampoco tendrá moraleja ni enseñanza, porque las lecciones no las da un cuento, sino la experiencia.

Escribo sobre asuntos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[	<p>Hoy me siento con ganas de escribir algo sobre los gatos. No es un cuento, pues los cuentos tienen un comienzo y un fin. Los gatos no tienen un desenlace final y yo no conozco su origen. Tampoco tendrá moraleja ni enseñanza, porque las lecciones no las da un cuento, sino la experiencia.<br />
<a id="more-11"></a><br />
Escribo sobre asuntos gatunos porque otras cosas no me llaman a escribir, sólo los gatos. Los demás animales también, pero no los conozco mucho, no tengo afinidad ni tanta confianza por ejemplo con camaleones o con las tortugas. Me gustan, sí; sin embargo tendría que haber hecho muchas migas con ellos, cosa que me resulta difícil. Estos animalitos están en hábitats distintos de los míos. A no ser que hayan sido cazados o sacados de sus casas para llevarlos a la ciudad; donde no deberían vivir, ya que son bestezuelas nacidas para estar libres y pasear por los campos y junglas, acomodándose a dormir en algún matorral, comer insectos atrapados con sus espiraladas y afiladas lenguas o ponerse a reflexionar en sus vidas, como cualquier filósofo que se estime. </p>
	<p>Jacinto, mi único gato por ahora, es gris y muy corpulento. Tiene ojos verdes los que varían de color según la luz. A veces están naranjas y en otros momentos adquieren colores grises entre azulados y verdes.<br />
Nunca vi ojos tan bellos como los que poseen los gatos. No es por exagerar pero creo que un gato es una de las tantas obras maestras de Dios. Supongo que cuando hizo a los Humanos, Dios ya se encontraba en una situación de aburrimiento y dejadez, que a cualquiera le ocurre después de tanto trabajo y luego de realizar labores magistrales, como las de crear gatos, flores, estrellas o duendes. Lo maravilloso de Dios es su gran capacidad para crear, por lo demás, me imagino que se cansa igual que nosotros. </p>
	<p>Proseguiré con el gato Jacinto. Virginia, mi amiga en la distancia, dice que Jacinto tiene la panza a cuadritos. Sí, tiene razón ya me fijé y su barriguita es cuadriculada, como las telas escosesas, pero en blanco y gris.</p>
	<p>La azotea es suya por herencia de su muerta hermana Michina y el jardín le perteneció desde su llegada. Se recuesta tras unos helechos coposos a olfatear el aire y a mirar el cielo, esperando que alguna paloma caiga en sus garras. De igual forma se dispone a especular sobre los colibríes que se toman todo el almibar de las flores, pensado si su zarpa es más rápida que la vista del pajarito o viceversa.<br />
Algunas veces los mira con cara de tonto y otras con resignación. Definitivamente los colibríes son pájaros sobrado  rápidos y descofiados. Una vez, una gatita llamada Tití,  logró cazar a uno de estos seres casi mágicos, amigos inseparables de los gnomos; no se con qué malas artes y llegó a ponerlo en una situación lamentable; me di cuenta de lo que ocurría cuando me asomé desde una ventana y ella ya se disponía a jugar con él, después de haberlo dejado en la tierra  mirábalo hipnóticamente.<br />
El resto es historia. No, el avecita no murió, pero diré que al día siguiente voló a su nido y de igual forma Tití se elevó a hermosas dimensiones desconocidas para los que viven aquí, en este miserable valle de lágrimas donde nos toca coexistir y en donde nos encontramos tan desamparados.<br />
Tití, era una buena gata, sólo que tenía contratiempos con Mis Mini, otra gatita que llegó una noche a casa y tomó posesión de la misma, cual reina recién coronada y cuya principal tarea era la de dormir, comer y entretenerse persiguiendo a la gata Tití. Esa noche que siguió al día en que Tití cazó al colibrí, Mis Mini la acorraló  en la azotea y no teniendo dónde escapar, Tití cayó de lomo en el jardín, cosa que originó su viaje sin retorno. Ahora, Mis Mini no está más, vivió mucho tiempo, suponemos por el pelaje que adoptó de gato viejo y porque al llegar  alcanzar muchos años, se le fue la voz, característica inequívoca de senectud en los gatos.<br />
Así como a nosotros los humanos se nos va la vista y el oído en ellos la voz desaparece casi por completo y en lugar de salir un miau, simplemente no sale nada, abren sus hocicos y sale pura mudez, que presumo es escuchada por ellos, pero nosotros ya no oímos esos maullidos pedigueños o llamativos nunca más.</p>
	<p>Prosigo con Jacinto. Jacinto era realmente pequeño cuando lo encontré. Los dos viajamos a Lima en combi desde su ciudad natal de donde lo adopté. Durante el viaje, durmió; pero cuando tuve que hacer trasbordo a otra combi, Jacinto maulló más de la cuenta. Le gustaba el balanceo y la velocidad que adoptaba la combi en las carreteras. No le importaba que haya sido una de las llamadas &#8220;combis asesinas&#8221;. Cuanto más rápido iba el vehículo maldito, más se acurrucaba y dormía impasible.<br />
Desde ese día supe que Jacinto poseía un paz interior más grande que el sol. No obstante, al momento de cambiar de carro, despertó y empezó a pedir en su idioma que por favor lo suban pronto a otra combi, que se está tan bien ahí dentro y que no paren de manejar nunca.<br />
Sin embargo este maullido no fue comparado nunca con el del gatito gritón, animalito encontrado por mi gemela en la calle y que ni cuando comía dejaba de gritar y decir toda clase de barbaridades inigualables.  Fue una noche, si mal no recuerdo, en que justamente había una gatita blanca en nuestra casa,  hallada en un techo con mucho riesgo de morir de frío y hambre, si no llegaba un bombero vecino  a decir que era casi imposible rescatarla pues el techo donde se encontraba la dichosa gatita, estaba a punto de colapsar y que cualquiera que pusiera un pie en él, caería llevándose consigo y al otro mundo a la gata blanca.(continuará&#8230;)
</p>
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