Historia gatil III

Con el dolor de mi corazón tuve que aceptar que mi hermana se llevara a los gatitos a que los viera un veterinario y decida que podría hacerse con ellos. Cuando nos dispusimos a atraparlos Michina escapó. Se alejó y traspasó una rendija y huyó. Vi que se introdujo en un hueco que había entre una pared y un muro de la azotea, de donde era muy difícil sacarla en poco tiempo y estando apuradas por llevarnos a los otros dos chiquitines, la dejamos ahí, hasta nuestro regreso. En la tarde que volví la encontré llorando, sola en el sillón donde me sentaba a mirarlos. Al verme, no escapó, sino que me miró y se dejó alzar en brazos mientras lloraba por sus hermanitos. Desde ese día decidí que esa gatita nació para ser mi hija. Como ya se dejaba tocar mi hermana la pudo curar de la gripe y poco a poco nos hicimos muy amigas. Ya no vivía en el cuarto de la azotea, la llevé a mi cuarto y se acostumbró a dormir conmigo. Sin embargo, siempre fue una gata asustadiza. No se podía hacer un movimiento brusco delante de ella, porque salía corriendo a esconderse y tampoco podía ver a extraños. Para esta época la gata de mi hermana llamada Tití vivía en la casa con Mis Mini.
La primera se hizo devota amiga de mi hijita, mientras la segunda, la ignoró siempre, asunto que a mi bebé, le importaba un comino. Michina y Tití llegaron a quererse horrores, por eso cuando murió Tití, mi gatita Michina estuvo mucho tiempo en secreto luto riguroso y anímico. Mi gatita también quiso mucho a Jacinto. Fue a raíz de su llegada que comenzó con los robos a discresión por todo el barrio. A Jacinto le llevaba cucharachas con el objetivo de enseñarle a cazarlas. Cosa que al bello gato, no le gustaba. Al principio, en las noches; estando acostado conmigo ya, ni bien escuchaba el maullido maternal de Michina llamándolo por su nombre y diciéndole que la cena estaba servida, salía disparado hacia el llamado de su hermana mayor. Pero poco a poco fue perdiendo todo interés al punto que la gata ya no le regalaba cucarachas a él, sino a mí. Esto sucedía todos los veranos. En esa casa no había cucarachas, pero ella se encargaba de poblar todo el segundo piso y parte del primero de cuerpos aún palpitantes de estos insectos tan mal vistos y maltratados por el Hombre…y por Michina. Yo, haciendo de tripas corazón, me tenía que encargar de dar el golpe de gracia al pobre bicho con una escoba, no sin sentir pena y mucho asco también.

La gata era una cazadora nata. No dejaba una noche sin salir de cacería, recorriendo las calles solitarias y silenciosas iba en busca de cualquier insecto mal parado. Los hallaba, los tomaba en su hociquito inmaculado y los trasladaba a la casa. Ni bien llegaba con su gran regalo, llamaba maullando y como quien llega con cosas nuevas a una casa, decía: ya vine, miren las cosas tan lindas que he traído. Al proferir eso, se daba media vuelta para seguir con sus cacerías nocturnas que la mantenían ocupada casi toda la noche. Al amanecer, la encontraba durmiendo en mi cama, junto a Jacinto, soñando seguramente con los trofeos y botines cucarachientos. Sin embargo, pronto las cucarachas no le bastaron, sentía sed de cosas nuevas, deseaba objetos de cacería en donde el peligro fuera mayor que el que suponía ir por la calle a media noche y recoger de una alcantarilla al insecto indefenso. Necesitaba emociones más fuertes. Fue por ello que un día se introdujo por entre las rejas del jardín exterior de una casa vecina y se llevó, cual ladrón de joyas, una caída flor amarilla. Ahora no sólo cazaba cucarachas, sino, también flores amarillas. A las primeras las empujaba vivas por debajo de la puerta de nuestro dormitorio, y a las segundas las dejaba por casi toda la casa. En las mañanas el primero que se levantaba encontraba un cuadro hermoso, el piso lleno de flores…Al gato mío, que tiene nombre de flor, le importaba un rábano todo esto de los robos de su hermana mayor y nunca le dijo nada al respecto, cosa que originó que Michina se embebiese más aún en sus asuntos nocturnos. Un día de tantos, encontré una envoltura de galletas junto con las flores y pimpoyos. Era el comienzo de una temporada imparable de robos en el barrio.

Un niño hizo una composición acerca del presidente Belaunde, buscó en internet datos que le sirvieran para su tarea escolar, escribió toda la tarde y ya de noche se acostó cansado, para el día siguiente temprano presentar su trabajo. Trabajo que nunca encontró y por supuesto nunca fue presentado en el colegio. Nadie supo cómo fue que desapareció la composición, tarea de Lenguaje del pobre niño. Sólo lo sabía la felina cuyo vicio era robar y que no se detenía ante nadie ni nada. La composición fue guardada por mí, no sin antes leerla y reirme un poco…Hubiera sido muy buena acción devolverla a su autor, pero me era imposible. No conocía a dicho autor y sus señas tampoco. Indagué preguntándole a la misma gata ratera, pero era como preguntar a un pirata el lugar donde esconde sus tesoros. Me miró y se ofendió. Luego quedó dormida.

Así fue cómo Michina, mi bebé más querido llegó a ser el terror de los niños del barrio al adueñarse de sus juguetes y deberes; pero no sólo de los niños sino de los adultos también. Robaba cartas de amor y cartas de cobranzas, en las noches de luna se apoderaba de elixires secretos quien sabe de quién o para quienes, transportaba papeles con escritos incomprensibles y de utilidad sólo para el dueño, llegó incluso a apoderarse de lupas y de una colección completa de muñequitos con diferentes vestimentas. Pero con quienes más se ensañó fue con las niñas que jugaban yax. A ninguna le dio oportunidad de poner bajo llave, sus pelotas de yax. Robó cientos de ellas, para luego esconderlas, porque ni siquiera me las daba, como hacía con los demás objetos, sino que las ocultaba bajo sospechas de ser ella a su vez robada. Muchas veces la encontraba con una pelota de esas a su lado y con mucho disimulo, cuando pensaba que yo ya me había retirado, la tomaba suavemente en sus colmillos y se iba corriendo al árbol de palta, lo escalaba y ya no se sabía más nunca de la existencia del preciado juguete. No deseo hablar más del asunto, sólo declararé que un día alguien hizo un afiche con su rostro de frente y de perfil en donde escribieron: “SE BUSCA”. Durante varios años el animalito asoló el barrio de Matellini en Chorrillos. Todos los niños que apreciaban sus juguetes, tenían que guardarlos bajo siete llaves, pues había un ser que se aparecía en las noches y se llevaba lo más querido para ellos. No había mañana en que alguien no gritara que se le había perdido algo. Y así, tanto va el cántaro al agua hasta que se rompe y el que mal anda mal acaba, mi hija fue un día a por sus objetos de valor y nunca más regresó. La esperé, la llamé, la invoqué y no la hallé jamás. Es sumamente triste para mí no volver a ver a mi hija amada, es frustrante no haber encontrado su cadáver y haberle dado sepultura donde llorar su muerte, que es lo que seguramente encontró en sus cacerías de noctámbula. Jacinto lloró su desaparición tanto o más que yo. Eran hermanos juguetones y bromistas, ella se le tiraba encima y le mordía el cuello, mientras él la enlazaba con sus manitos y patitas traseras. A veces cuando Michina no quería salir del jardín, dominio de Jacinto, éste la desalojaba a mordiscos de allí, la perseguía un buen trecho; sin embargo su huída no duraba mucho, pues al ratito Jacinto tenía a la gran felina otra vez agazapada y escondida detrás del ladrillo donde habitaban los duendes más pequeños que se hacían cargo de cuidar las plantas y de ordenar a su manera, las hojas secas.

Un mal día, Jacinto enfermó a causa de su avidez de comida y de su hambre atrasada. Ingirió una gran cantidad de alimento enlatado para gato adulto. Eso le dió un cólico espantoso que derivó en fiebre. Tuvo que ser llevado al veterinario dos veces. El doctor dijo que estaba “impactado”, procediendo a inyectarle algunas medicinas que si bien le hicieron muy buenos efectos, él no le tomó ningún afecto al veterinaio. Y ya que hablo de impactados, me acabo de acordar que Michina también tuvo que ser llevada un día al veterinario a raíz de su afición por las cucarachas…Una mañana la encontré con cara de pocos amigos sentada en la silla de la azotea. La interrogué por su comportamiento extraño y su mala manera de mirarme y me di cuenta que estaba enferma. Para ese tiempo, era aún cachorra y tenía arranques de gata fiera. La introduje en la canasta que servía para trasladar gatos y me la llevé directo donde el veterinario. Este dijo que estaba impactada y que al palparle la panza le notó algo raro, como una cucaracha…Desde ese día nunca más volvió a comer ese tipo de insectos, pero ya saben la historia de sus cacerías nocturnas. (continurá…)

9 Comentarios sobre “Historia gatil III”

luis dijo el 8 Agosto 2006:

te felicito por que tienes un estilo de escribir que atrae la lectura… realmente me parece que con todos los insumos q tienes podrias escribir un libro y te aseguro que sería tambien muy bueno… eso es de hecho.
saludos
luis b.

omy dijo el 18 Septiembre 2006:

bueno me agrada k estimes alos gatitos y k los tomes como algo importante en este mumdo cruel ….

svet renteria durand dijo el 2 Diciembre 2006:

hola maria gracias por tener esa inmensa afinidad por esos seres tan bonitos bueno a mi me sencibiliza los perros hasta hoy juque mucho con un perro desconocido que me dio sucariño inmediato claro que no me quede atras tambienle di el imio claro que ya sabiasmos de antemano que quizas sea un momento de alegria efimero igual me sien to feliz pro haber jugado con el perrito que resepciono mi carilño inmediatamente un abrazo para ti y todos los gatos que cuides entu vida tuamiga svet renteria que piensa que fue perro en su vida pasada

ruly dijo el 9 Enero 2007:

AMIGA REALMENTE SORPRENDIDO ES CONCISO Y CLARO UNA VERDADERA OBRA MAESTRA REALMENTE TE FELICITO MUY PERO MUY BUENO TODOS TUS TRABAJOS OJALA TENGAS MUCHOS EXITOS DE VERDAD ES MI DESEO BESOS

karina dijo el 20 Enero 2007:

hola encontre tu pagina al digitar el nombre de mi gatita que tambien la llame Michina. me conmovio mucho la oda que escribiste para tu hijita. Mi gatita michina tambien se perdio el 30 de diciembre y me siento muy triste y le ruego a dios que la cuide donde este.ella era muy parecida a tu michina, por eso cuando leí la oda a tu gata era como si fuera para la mia. Me alegro que los gatos te hayan servido de inspiracion, son animales tan lindos , amorosos e inteligentes, te deseo muchos exitos en tus obras ,son preciosas. cuidate dios te bendiga

ysidro dijo el 2 Febrero 2007:

me da gusto que sientas , comprendas y des mucho amor a los animales por que no todos tenemos esa cualidad ,imaginate si alguien como tu ve en las personas ese sentimiento que tu ves en los gatos este mundo seria diferente,es un trabajo muy hermoso el que realizas con los animales.

Guadalupe Sánchez dijo el 5 Febrero 2007:

Simplemente, increíble..

desy dijo el 2 Abril 2008:

lindo amix kiero ke continueee me he kedado en ascuas gatunas :)

Gabi dijo el 4 Agosto 2008:

Hola, Desy, por el momento no puedo seguir escribiendo la continuación, pero pronto llegarán más partes…graciasp por sus comentarios!

Deja tu comentario





Archivos

Archivo de Expresiones del 2006

Marzo 2006 (6)
Sitios que visito
Animales Libres de Crueldad y OpresionProteccionistas de animales en general Gárgolas AnacrónicasEstupendo blog gatuno MundoFelinoUno de los mejores sitios gatunos, imperdible para todo gatomaniaco que se aprecie
Cómo contarme
Formulario de Contacto